Puede que hace unas décadas a ningún consumidor de a pie se le ocurriese pensar mucho en los algoritmos. Era un término matemático sin más trascendencia en su vida diaria. Sin embargo, ahora, los algoritmos están en todas partes y lo persiguen por todos los lugares. El término matemático se ha convertido en una llave para comprender el estado de las cosas en el mundo moderno. Los algoritmos no son solo omnipresentes, sino que además regulan ya una gran parte de lo que recibimos, de lo que vemos o hasta de lo que consumimos.